lunes, 17 de mayo de 2010
Hemorragia (de dudas) interna
En un paraje gris, una hoja acaece incesante sin rumbo fijo y dudo que no tenga prisa por llegar a una silla que vomite un sueldo mensual bajo ella.
Mediante este curioso rectángulo que hicieron en los muros de esclavitud de nuestras casas observo ese charco en un toldo. Me pregunto cómo no puede cansarse de realizar su función: de permitir que los pesimistas que anclan su cabeza en el alquitrán puedan ver el cielo y sus formas a través de la luz.
Dudo mucho que el ser humano sea incapaz de reflejar unas décimas de brillo en su laguna interna.
No, no lo dudo, es el hombre entre la naturaleza.
Tras la opacidad de tus lágrimas dudo mucho que puedas brillar.
Etiquetas:
Luz tenue de escarlata
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