viernes, 21 de mayo de 2010
Error relativo
Esta mañana esperaba apoyado en una farola ansioso de que sangrara la luz del semáforo de los automóviles y yo corriera a socorrerla a la acera contigua. Pero el de los peatones no ha realizado una respuesta verde correcta, de manera que los dos semáforos han compartido 5 segundos hablando órdenes a los demás con el mismo idioma. Y al verlos sangrar he sentido la necesidad de soplarles las heridas blancas que suelen pisarle hasta que se mantiene la noche, para aliviarles.
Casi me atropello por anteponerme al presente, por adelantarme a los acontecimientos y no esperar a una respuesta verde sabiendo que la naturaleza es verde, y ésta nunca ha desistido de ser exacta, por eso aún nos llora si el asfalto está cercano.
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