La razón de por qué quema el hielo es porque todos tenemos un fuego interno.

viernes, 19 de marzo de 2010

Sudores fríos



En un amago de estos, estiré el brazo intentando realizar lo que tanto soñé, acercarme a aquella masa tórrida, pero el simple hecho de tener tan presente el calor en mi confinidad me abrumaba. Dicen que al colocar una manecilla de reloj más pequeña de lo que ésta era la velocidad del cronómetro aumenta. Por esta razón, supongo, que la entropía fue aumentando de manera exponencial hacia el vacío dentro de mí.
Pero a nadie le importó, siguieron cabalgando en un híbrido entre lo que realmente son y cómo quieren que sean desde los ojos de cualquiera, desconociendo que así solo serían dueños del palacio de su ignorancia. A día de hoy sigo volando con alas de papel mojado y un abrigo tejido de calma, pero este frío me está matando, hasta llegado un punto en que el avance ha hecho crecer la evolución amnésica de mi recuerdo. 
Perdóname por seguir viviendo mientras mis dudas se desangran, perdóname por haber olvidado lo que cuando no estaba yo fui... O mejor, no me perdones. Aunque tu rencor siga anclado en tus ojos (y probablemente en los míos) como legañas, los niños aún saben sonreír. Hasta que llegue el día en que sueñen con acercarse a aquella masa tórrida y se consuman, pero ahora aún saben sonreír y el cielo tan lejano como mi conciencia, todavía, se puede tocar.

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